¿Cómo puedo conseguir un buen estilo de vida saludable sin sufrir demasiado ni privarme de todo? Sigue leyendo y te lo cuento…

 

-Lo primero que tenemos que hacer es proponernos mejorar nuestra alimentación y que ésta se convierta en una pauta de conducta y en un hábito a seguir y no plantear este cambio, como se hace recurrentemente, como una solución “express” para bajar muchos kilos en poco tiempo y luego recuperarlos en cuanto volvemos a retomar nuestra rutina habitual con respecto a la comida.

En mi opinión, el concepto de hacer dieta debería cambiarse por el de alimentación sana y equilibrada y este es un concepto para toda la vida.

Esto no quiere decir que debamos seguir un severo régimen de adelgazamiento siempre, ni mucho menos, pero sí que debemos de crear pautas de alimentación saludables y mantenerlas en la medida de lo posible.

No se trata de perder peso o en otros casos ganarlo, se trata de ganar salud.

El objetivo al que queremos llegar es tener un aspecto más sano (Trabajamos para la salud y no sólo para mejorar el aspecto físico) que nos va a hacer sentir más felices y por tanto dará lugar a una calidad de vida mejor, tanto física como mental.

Vamos a sacar la mejor versión de nosotros mismos. Cada uno su mejor versión; todos somos únicos, maravillosos e irrepetibles.

 

-Lo segundo que vamos a tener en cuenta, es que debemos tener claro cuándo, cuánto y qué debemos (O no) comer y a partir de aquí elaborar una serie de variaciones en la alimentación que nos van a servir para alcanzar nuestros  objetivos. Olvídate de las dietas basadas en súper alimentos o alimentos milagrosos, olvídate de las dietas de moda, olvídate de los suplementos y sustitutivos. Consume productos frescos, de cercanía y de temporada. Elimina de tu alimentación ultraprocesados, bollería industrial, tabaco, alcohol y todo lo que sabes perfectamente que no te hace bien.

 

– Lo tercero que deberíamos tomar como hábito de salud y estilo de vida es hacer ejercicio físico. Si somos sedentarios podemos empezar por caminar todos los días unos minutos y luego ir aumentándolo. Si conseguimos además dedicar unas horas a la semana a alguna actividad deportiva muchísimo mejor, es cuestión de buscar alguna que nos guste de verdad y así no la abandonaremos. Si ya hacemos algún tipo de actividad física debemos también crear un hábito continuado con ella e incluirla en nuestro modo de vida.

 

Y además de todo ello y muy importante, debemos preguntarnos “Para qué” queremos cambiar nuestros hábitos de alimentación y reflexionar ante esta respuesta con la mayor sinceridad posible. Anotar todos los “Para qué”, nos va a servir de anclaje en el transcurso de este proceso de cambio. Si tenemos una motivación realista y fuerte, nada nos desviará de nuestro objetivo y si ocurriera, podremos volver a encauzarnos hacia él cuantas veces sea necesario.

 

Te propongo esta idea: ¡Apunta todos los “Para qué” en un folio y la visualización o idea de tu objetivo en otro y pégalos en un lugar donde los veas a diario!

 

¡Enfócate a realizar este cambio con optimismo, ganas e ilusión!

 

Y luego, si te apetece, comparte conmigo tus reflexiones.

Si quieres más información sobre una alimentación y estilo de vida saludable, no lo dudes y ponte a ello ahora mismo.

¡Llámame! Estaré encantada de asesorarte.

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