La práctica de Yoga desde sus primeros días te va llevando por un camino que probablemente antes no habías transitado. El camino de tu bienestar, armonía  y conocimiento interior.

En las primeras clases todo parece un mundo. La respiración nasal no es la habitual que solemos hacer, las posturas son complicadas de mantener, el  equilibrio no existe, las manos no llegan al suelo ni en broma, cuando el profesor o profesora nos dice que descansemos en la postura de Adho Mukha (perro boca abajo) pensamos que nos está tomando el pelo y cuando al principio y al  final se canta el mantra o el Ohm  nos da mucha vergüenza, nos sentimos ridículos.

No te preocupes porque todos los alumnos de Yoga hemos pasado por lo mismo.

La magia del Yoga es que vas avanzando sin darte cuenta y también que no debes preocuparte por avanzar. Al principio simplemente trata de respirar, mantener la postura y dejarte llevar.

Los beneficios estarán ahí tanto si tu Asana (postura) es perfecta, como si no lo es, tanto si logras posturas espectaculares, como si simplemente trabajas las básicas.

El Yoga se convertirá en tu Yoga y tras unos meses verás que tu cuerpo ha cambiado y tu mente también.

Como profesora de Yoga he tenido la suerte de compartir la  evolución de muchos alumnos desde su primera práctica y observar los sutiles y no tan sutiles cambios que han ido ocurriendo en ellos.

Podría dar ejemplos de alumnos estresados a los que les ha cambiado hasta el tono de voz tras hacer de las prácticas de Yoga su rutina, de alumnos irascibles que han pasado a enfadarse cada vez menos o a que sus enfados duren menos tiempo y de alumnos que han comenzado a edades avanzadas sin flexibilidad apenas y que tras un tiempo de práctica han conseguido que su espalda se mantenga recta y alcanzar a tocarse los dedos de sus pies.

El Yoga nos da a cada uno lo que necesitamos de él y puedes acercarte al mismo buscando su filosofía, como una práctica deportiva saludable o como un medio para relajarte y olvidar tus preocupaciones y obligaciones diarias.

Haz de la práctica tu propia práctica y déjate llevar por ella, a partir de ahí es cuando te llevarás el Yoga fuera de tu esterilla y empezará a formar parte de tu vida desde que te levantas hasta que te acuestas.

Y tú, ¿Cuál ha sido tu experiencia en tu práctica de Yoga?

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